APOYO PSICOLÓGICO/EMOCIONAL
Ansiedad y depresión no son lo mismo, se pueden padecer ambas simultáneamente o por separado, pero lo que sí coincide es la estigmatización que envuelve estos dos términos que afecta directamente a las personas que las padece. La banalización y simplificación hasta el absurdo de estos dos términos se ha difundido socialmente hasta llegar al punto de que las personas que lo padecen sientan vergüenza a pedir ayuda o crean que no es motivo suficiente para pedir ayuda profesional.
Depresión no es estar triste al igual que ansiedad no es estar nervioso/a, no son cuestiones de actitud ni se pueden solucionar en cuestión de minutos, así que pedirle a una persona con depresión que se “alegre” o a una persona con ansiedad que se “calme” lo único que conlleva es añadir más sufrimiento a quien lo padece.
Banalizar los problemas mentales puede ser fruto del desconocimiento, pero también de no querer implicarse con la recuperación de la otra persona. En este último caso lo mejor es ser sincero/a y apartarse antes de hacer daño con los típicos consejos que se leen en cualquier red social.
Conlleva una serie de cambios químicos y fisiológicos además de los emocionales y psicológicos. Así que no pueden solucionarse a base de consejos.
LO QUE NO DEBES HACER
- Jamás le digas que no se esfuerza lo suficiente
- O que lo suyo es exceso de pasado de presente o de futuro. Esta es una frase que leo muy a menudo por las redes sociales, que no tiene ningún sentido ni se fundamenta en ningún hecho. Y que perfectamente puede leerse al revés. Deja de decirle que viva en el presente.
- No le des consejos, no los necesita.
- No le culpes, no le responsabilices de su sufrimiento porque sólo generará un mayor malestar.
- No le digas que lo peor que puede hacer es tomar medicamentos.
- No le digas que lo mejor que puede hacer es tomar medicamentos.
- No le digas que tú estás peor.
- No le compares con nadie.
- No intentes sustituir a un profesional de la salud, si no eres ni psicólogo ni psiquiatra no te hagas pasar por uno para alimentar tu ego.
- No le des un sermón. No necesita que le reproches nada, no le des ningún discurso, no lo necesita y sólo sirve para alimentar tu ego (otra vez).
- No le preguntes que cuándo se le va a pasar.
- Tampoco le hace falta que le digas que lleva mucho o poco tiempo así.
- Deja el positivismo a un lado, no le quites importancia a su sufrimiento.
- (Tampoco hay que irse al otro extremo y ver todo lo negativo o desanimarle).
Todas estas frases tienen algo en común: alimenta el sufrimiento de quien padece el trastorno.
LO QUE SÍ PUEDES HACER PARA AYUDAR:
- Pregúntale cómo se siente.
- Escucha sin juzgar.
- Acompaña sin invadir.
- Dile claramente que tiene tu apoyo.
- Busca ayuda profesional.