¿Qué es?
La terapia narrativa consiste, sencillamente, en expresar lo vivido, contar tu historia, tu vida y tu sentir. Lo que nos permite analizar cómo es el mundo que nos rodea y cómo es nuestro mundo interior sin censuras y sin culpas. En este tipo de terapias es el/la cliente quien se convierte en expert@, mientras que la figura del profesional sirve de apoyo o canalizador de la historia.
¿Cómo expresarse?
En la terapia narrativa no hay reglas y puedes expresarte como mejor se te de, ya sea por escrito o hablado, y del modo en el que te sientas más cómod@, ya sea escribiendo a máquina, en papel, con lápiz, con boligrafo de colores, grabandote, llevando un diario, contarlo según te vayan viniendo las ideas a la mente, pensarlo y luego contarlo, etc…
No existe tampoco un tiempo mínimo o máximo, las sesiones pueden resultar agotadoras debido al contenido emocional de las historias así que el ritmo siempre lo llevará quien narra, o por el contrario, las sesiones se pueden alargar algo más de lo habitual. De igual manera, si prefieres escribir no existe un mínimo o un máximo, puedes escribir una línea, un párrafo o 20 páginas y puedes hacerlo siguiendo tu propio ritmo, todos los días, una vez por semana o una vez al mes.
Efecto liberador
Como dijo Shotter (1993), “cabe esperar que las personas a quienes se les niegue la posibilidad de diálogo o conversación se sientan como mínimo humilladas y enojadas.” Tomando este ejemplo se hace evidente que la terapia narrativa debe enfocarse desde una perspectiva feminista ya que para las mujeres compartir experiencias e historias es fundamental para poder vivir en una sociedad que nos desacredita y silencia de forma sistemática.
Entre sus ventajas encontramos:
- Desculpabiliza: el problema nunca está en quien narra.
- Toma de conciencia: tomas plena conciencia de que tu vida es tuya e importa.
- Desahogo: el poder contar algo sin censuras y con plena libertad en un ambiente cómodo tiene un gran efecto liberador.